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Muñiz Fernández sirve el triunfo en bandeja de plata al Real Madrid ante un digno Athletic
Muñiz volvió a machacar al Athletic en un duelo contra el Madrid.
(Foto: Athletic Club.)

Muñiz Fernández sirve el triunfo en bandeja de plata al Real Madrid ante un digno Athletic



ATHLETIC  |  domingo, 09 de mayo de 2010
 
La sospecha de que la competición futbolística está adulterada adquiere hoy rango de certeza. El Athletic ha sucumbido por 5-1 en el Bernabeu en un partido condicionado por la escandalosa actuación del colegiado Muñiz Fernández, que ha expulsado de manera totalmente injusta a Fernando Amorebieta en el minuto 19 de la primera mitad tras castigarle con un penalti cuando menos dudoso. Llueve sobre mojado con el trencilla asturiano, que parece haberse convertido en el árbitro de cámara del Real Madrid, al menos cuando se enfrenta al conjunto bilbaíno.

No merece la pena extenderse en la crónica de un evento deportivo que no fue tal desde el momento en que el encargado de impartir justicia, Muñiz Fernández, se ocupó en primera persona de que los tres puntos en liza sólo estuviesen al alcance de uno de los dos contendientes. Corría el minuto 19 de la primera mitad cuando Higuain enganchó un disparo que se hubiese ido a las nubes de no ser porque tropezó en el brazo de Amorebieta, que estaba de espaldas al delantero merengue. Sin rubor alguno, el colegiado asturiano señaló el punto fatídico y, acto seguido, mostró la tarjeta roja al central rojiblanco. Ver para creer. Si ya de por sí el penalti es riguroso, puesto que el lanzamiento no va a portería y la mano es involuntaria, la decisión de expulsar al defensa del Athletic sólo puede interpretarse como un acto de prevaricación desde el momento en que ni hay intencionalidad ni es ocasión manifiesta de gol. Y todo esto en un choque en el que estaba focalizada la atención mediática por cuanto estaba en juego el título de Liga.   

Teniendo en cuenta que el Real Madrid parte con la enorme ventaja de contar con un presupuesto astronómico que le permite conformar un equipo plagado de estrellas internacionales, ¿qué valor se puede conceder a una competición en la que el club más poderoso recibe además ayudas arbitrales tan descaradas?

No satisfecho con sancionar un penalti dudoso y con dejar al Athletic en inferioridad numérica desde el minuto 19 de la primera parte, Muñiz Fernández se mostró excesivamente indulgente con ciertos jugadores merengues, como es el caso de Gago, Arbeloa y Marcelo, alguno de los cuales bien pudo irse a la ducha antes de tiempo. Asimismo, el "engominado" no quiso saber nada de una posible falta de Sergio Ramos a De Marcos dentro del área, que podía haber conllevado también la expulsión del central madridista, ya que era el último defensor local.

Como bien dijo Caparrós a la conclusión del encuentro, “lo grave es la designación” para este partido de un trencilla que ya la temporada pasada perpetró un arbitraje nefasto en el clásico que bilbaínos y merengues disputaron en la 'Catedral'. Una realidad que evidencia hasta qué punto el Athletic ha perdido capacidad de influencia en los círculos de poder del fútbol estatal.

BUENA IMAGEN

Desde el prisma exclusivamente deportivo, fue una verdadera lástima que la contundencia del marcador final acabase empañando el buen trabajo de los leones en el coliseo madridista, donde completaron un encuentro más que digno. De hecho, antes de que Muñiz hiciese el trabajo sucio para el cuadro merengue, el Athletic era el equipo que transmitía mejores sensaciones y el que llegaba con más sentido al área contraria.

Caparrós sorprendió de salida con un once en el que destacaba la ausencia de Fernando Llorente, uno de los rojiblancos que más está acusando el peso de una temporada tan exigente. En su lugar, alineó a Óscar de Marcos para escoltar a Toquero y hacer de enganche con la medular. Otra de las novedades en el equipo inicial era el retorno a la titularidad de Fran Yeste, que, pese a ocupar la posición teórica de interior izquierdo, gozó de libertad de movimientos para llevar la manija del equipo y buscarle las cosquillas a la retaguardia blanca.

Perfectamente plantado sobre el terreno de juego, el equipo bilbaíno no sólo contenía con solvencia las acometidas del Real Madrid sino que lograba estirarse con peligro. Así, ya en el minuto 2, Gaizka Toquero dispuso de la primera ocasión clara del encuentro. El gasteiztarra peinó una falta botada por Yeste y obligó a Iker Casillas a emplearse a fondo para atajar el cuero muy cerca de su palo izquierdo. La réplica madridista llegó por medio de Cristiano Ronaldo, quien, libre de marca y en posición un tanto forzada, cabeceó alto un buen centro de Xabi Alonso. Con todo, la oportunidad más nítida antes de que el partido degenerase por la infame irrupción del colegiado asturiano estuvo en las botas de Toquero, que recuperó un balón en el centro del campo y se plantó solo ante Casillas. Sin embargo, el delantero rojiblanco llegó sin aire y se dejó robar la cartera inocentemente por Sergio Ramos.

Después de que entre Muñiz y Cristiano Ronaldo adelantasen al Real Madrid en la surrealista acción que conllevó la expulsión de Amorebieta, Caparrós remodeló el equipo retrasando a Gurpegi al eje de la defensa y situando a De Marcos como interior derecho. Lejos de hundirse por el doble golpe encajado, los leones sacaron a relucir su orgullo y siguieron jugando de tú a tú al imperio galáctico. Fue entonces cuando emergieron futbolistas como Javi Martínez, que lo mismo ejercía de mariscal en la zona ancha que echaba un cable a los centrales, o Fran Yeste, que dio una lección magistral de cómo llevar la batuta y marcar el tempo del partido.

Pero la aportación del zurdo de Basauri no se quedó ahí. A los 40 minutos, se hizo con un balón en banda derecha, se fue con habilidad de varios contrarios en paralelo a la frontal y culminó su soberbia jugada con un disparo colocado que dejó clavado a Casillas. Un auténtico golazo que hacía justicia a la actitud y el buen hacer de los hombres de Joaquín Caparrós.

DESFONDADOS

Tras la reanudación, la inferioridad numérica y el desgaste acumulado comenzaron a pasar factura al conjunto rojiblanco, ya de por sí justito de fuerzas en este final de temporada. Ahora, el Real Madrid percutía una y otra vez sobre el área bilbaína en busca de un gol que le mantuviese vivo en el duelo por la Liga. El Athletic, por su parte, cedió metros para atrincherarse en la cueva y tratar de sorprender en alguna contra. Lo pudo hacer en el minuto 61 Fran Yeste tras una gran arrancada de Javi Martínez, pero esta vez el disparo del zurdo rojiblanco careció de mordiente y fue neutralizado sin mayores problemas por Casillas.

El Athletic se defendía con orden al tiempo que se agigantaba la figura de un magnífico Gorka Iraizoz, a quien se le acumulaba el trabajo por momentos. Hasta que, en el minuto 73, Higuain se encontró con un rechace del cancerbero rojiblanco, que acababa de firmar otra gran parada a tiro de Benzema, y envió el balón de cabeza al fondo de las mallas. Un tanto que resquebrajó la resistencia de los de Caparrós y que abrió paso a una goleada injusta. Seis minutos después, Sergio Ramos se internó en el área tras beneficiarse de dos rebotes y fusiló a Iraizoz. El partido quedaba visto para sentencia. La escuadra bilbaína se vino abajo como un castillo de naipes y el Madrid redondeó su cuenta con sendas dianas de Benzema y Marcelo, que aprovechó un error de Gurpegi para anotar el quinto.

Al final, Muñiz Fernández tuvo al menos el detalle de suprimir el tiempo de descuento para no prolongar una agonía innecesaria, mientras repartía guiños de complicidad con los jugadores del Real Madrid. Misión cumplida. Aunque, muy posiblemente, la victoria no les acabará sirviendo para gran cosa a los de Pellegrini. Todo hace indicar que se quedarán con el caramelo en los labios, como el Athletic, que ayer dijo definitivamente adiós a su sueño europeo. Otra vez será.      


REAL MADRID: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Albiol, Marcelo; Gago (Kaká, min. 46), Xabi Alonso, Granero (Benzema, min. 66); Guti; Cristiano Ronaldo e Higuain (Mahamadou Diarra, min. 82).

ATHLETIC: Iraizoz; Iraola, San José, Amorebieta, Koikili; Gurpegi, Javi Martínez, Iturraspe, Yeste (Gabilondo, min. 64), De Marcos (Susaeta, min. 53); y Toquero (Llorente, min. 73).

GOLES:
1-0 Min. 21: Cristiano Ronaldo transforma un penalti riguroso por mano de Amorebieta.
1-1 Min. 39: Yeste culmina una excelente jugada personal con un disparo colocado.
2-1 Min. 73: Higuain cabecea a la red tras ganar un rechace de Iraizoz.
3-1 Min. 79: Sergio Ramos se ayuda de dos rebotes para adentrarse en el área y fusilar al meta vasco.
4-1 Min. 81: Benzema recibe un pase de Kaká y marca de cerca con un disparo a la media vuelta.
5-1 Min. 88: Marcelo recoge un mal despeje de Gurpegi y bate a Gorka.

ÁRBITRO: César Muñiz Fernández, del Colegio Asturiano. Nefasto.
Expulsó por roja directa a Amorebieta y al delegado del Athletic, Iñaki Morán, por sus protestas. Además, amonestó con cartulina amarilla a los también rojiblancos Iraola y Gorka Iraizoz, así como a Fernando Gago, Arbeloa y Guti por el Real Madrid.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la jornada 37 de Primera División, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 79.000 espectadores, entre ellos una nutrida representación de seguidores rojiblancos.
Noche fresca y terreno de juego en buenas condiciones.
En los prolegómenos del partido, el Real Madrid tributó un pequeño homenaje a Christoph Metzelder, que recibió una placa de manos del presidente Florentino Pérez.







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