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El Athletic renuncia a Europa tras otra demostración de impotencia
Toquero marca pronto un gol esperanzador.
(Foto: Jose M. Sanchez)

El Athletic renuncia a Europa tras otra demostración de impotencia



ATHLETIC  |  miércoles, 05 de mayo de 2010
 
Fue bonito mientras duró. El Athletic ha visto truncado su sueño de retornar a la élite del fútbol continental al no pasar del empate (1-1) ante un vulgar Málaga que dejó constancia en San Mamés del porqué de su angustiosa situación clasificatoria. Lo decíamos hace cuatro días tras el choque contra el Mallorca. Este equipo ha llegado al rush final de la temporada con el depósito de combustible en la reserva y lleva ya varias jornadas arrastrándose por el campo. El desenlace se veía venir. Salvo milagro, el Athletic verá partir el tren europeo desde el andén, agitando el pañuelo del desengaño.

Y eso que el encuentro no pudo empezar mejor para los intereses del conjunto dirigido por Joaquín Caparrós. Apenas se llevaban cuatro minutos de juego cuando Toquero aprovechó un error de Iván González, que no acertó a interceptar un balón al hueco de Iturraspe, para plantarse sólo ante Munúa y superarle con un toque raso que se coló entre las piernas del portero visitante.

Las cosas estaban donde el Athletic quería. Sin embargo, los leones cedieron la iniciativa al Málaga con la intención de matar el partido a la contra y lo único que consiguieron fue dar vida a la abrumada escuadra de López Muñiz. Hace tiempo que la tropa rojiblanca ha perdido chispa y criterio para explotar el arma del contragolpe, fundamentalmente por falta de hábito. Lo suyo es machacar y machacar con su fútbol directo, o bien sacar provecho de alguna jugada de estrategia (faltas directas al margen). El resto de recursos ofensivos que enriquecen el manual de cualquier equipo que se precie descansa en algún baúl olvidado de Lezama.

Así las cosas, el cuadro blanquiazul aceptó la invitación de su rival, adelantó líneas y a punto estuvo de igualar la contienda ya para el minuto 10. Valdo le ganó la espalda a la zaga bilbaína, pero su remate se le marchó alto cuando disfrutaba de una excelente posición para marcar, solo al borde del área pequeña. Ocho minutos después, el Málaga encontró el justo premio a su insistencia, que no a su buen juego, en un destello de calidad del portugués Duda, un futbolista con una zurda prodigiosa. El centrocampista luso botó un córner muy tocado desde la derecha del ataque visitante y clavó la pelota en la red muy cerca de la escuadra opuesta, ante la desesperación de Gorka Iraizoz. Un gol olímpico que sentó como un jarro de agua fría en el ánimo de la parroquia de San Mamés, ya de por sí castigada por la adversa climatología.

El tanto del conjunto andaluz hizo que el partido recuperase el guión original. Los leones se hicieron de nuevo con las riendas del juego y el Málaga se atrincheró en torno a su área, una decisión difícil de entender en un equipo tan acuciado por las urgencias clasificatorias y que, además, tiene ante sí un calendario que asusta. A base de balonazos en largo, el Athletic volvió a percutir, con más corazón que cabeza, sobre el muro defensivo levantado por los de López Muñiz. En el 23, Toquero prolongó un centro de David López, y Llorente -uno de los rojiblancos que más está acusando el desgaste- no acertó a darle la fuerza y la dirección precisa a su remate con la derecha en el corazón del área, desperdiciando así una clara ocasión para el cuadro local. Y en el 29, era David López el que dilapidaba otra buena oportunidad al cabecear mansamente a las manos de Munúa un magnífico centro de Toquero al segundo palo.

La primera parte no dio para más. El Athletic quería pero no podía, y el Málaga, incomprensiblemente, parecía conformarse con un punto que, a priori, se antoja insuficiente para sus aspiraciones de huir de la quema. Por momentos, daba la sensación de que la disposición de los de Caparrós correspondía más a un equipo de rugby que a otra cosa. Patada a seguir, melonazo arriba y a chocar contra la defensa rival, donde Stepanov, Iván González y compañía se sentían cada vez más cómodos para repeler las acometidas rojiblancas, forjadas casi siempre -craso error- por medio de balones frontales. Para mayor desazón, la banda izquierda del Athletic, formada por Castillo y David López, era un erial en ataque y un agujero en defensa. Mal asunto de cara a una segunda parte en la que los leones estaban obligados a hincar el diente a su adversario.

MÁS DE LO MISMO

Como es habitual en él, Caparrós no movió ficha durante el descanso. Al parecer, debió ser el único al que le gustó el rendimiento de su equipo en los primeros 45 minutos. Con todo, el Athletic se adueñó de la pelota en el arranque de la segunda mitad frente a un Málaga que optaba por recular sin rubor alguno. El problema para los rojiblancos era que su briosa ofensiva carecía de argumentos como para poder poner en jaque al ordenado sistema de contención andaluz. Un claro derribo a Llorente al borde del área, que Rubinos no vio o no quiso ver, y un disparo flojo de Toquero fue todo el peligro que el conjunto bilbaíno fue capaz de generar en esa embestida inicial de la reanudación.

Pero el ímpetu del Athletic no tardó en desvanecerse ante la evidente pérdida de fuelle de sus jugadores. Caparrós trató entonces de reaccionar apelando a una receta que le ha dado parcos resultados últimamente. Pasado el cuarto de hora del segundo tiempo, retiró a David López y dio entrada a Iker Muniain para hacerse cargo del carril izquierdo del ataque rojiblanco. El cambio acabaría resultando intrascendente. La joven perla de la Txantrea dista mucho de tener el recorrido de un interior zurdo y su innegable talento se difumina cuando lo tiene que exprimir tan lejos del área.

A los 65 minutos de juego, llegó la oportunidad más diáfana de esta segunda parte. Markel Susaeta probó fortuna con un zapatazo desde fuera del área y Munúa tuvo que emplearse a fondo para rechazar la pelota. También el bullicioso Toquero lo intentó en un par de ocasiones, pero sin llegar siquiera a poner en apuros al guardameta uruguayo del Málaga. En el 77, Susaeta era frenado en falta al borde mismo del área sin que Rubinos Pérez se diese por aludido. Ahí quedó todo el bagaje ofensivo del Athletic en este segundo periodo, a pesar de que, esta vez sí, la afición rojiblanca sacó fuerzas de flaqueza para alentar a su equipo en un último esfuerzo por tratar de auparlo al carro europeo.

Entre tanto, los de López Muñiz siguieron a lo suyo hasta el final. Se trataba de conservar a ultranza el punto que guardaban en su zurrón, aun a costa de renunciar al ataque y de cargarse de tarjetas, ya fuese por su reiteración en las faltas o por perder tiempo de forma descarada. Sólo en el último tramo se animaron a salir de la cueva para intentar sorprender al Athletic en alguna contra, pero la sobriedad de Gorka, que detuvo con seguridad un par de lanzamientos lejanos, y la falta de acierto en el último pase frustraron las tímidas tentativas del cuadro andaluz.         

San Mamés asistió así a un nuevo ejercicio de impotencia de los leones. Como tantas otras veces, se echó en falta un poco de perspicacia desde el puente de mando para tratar de cambiar el rumbo de los acontecimientos. Es decir, todo lo contrario que hizo un Caparrós muy espeso a la hora de leer los partidos y que ayer se dedicó a dar palos de ciego. Más allá de su empecinamiento en ubicar a Iker Muniain en el interior izquierdo, el de Utrera acabó descomponiendo a su propio equipo con dos decisiones descabelladas. A 13 minutos del final -vaya horas de reaccionar ante tamaño desastre-, introdujo a De Marcos en el lugar de Iturraspe para colocarlo por delante de Gurpegi. El chaval ni se enteró de la fiesta, ¡normal! Y en el 83, Joseba Etxeberria sustituyó a Fernando Llorente, quien, a pesar de su manifiesto cansancio, seguía siendo la principal baza para perforar el portal de Munúa. Por si el desaguisado no era suficiente, sus compañeros no supieron adaptarse al nuevo escenario y siguieron bombeando balones como si el espigado ariete rojiblanco permaneciese en el campo. Cuestión de inercia.


ATHLETIC: Iraizoz; Iraola, San José, Amorebieta, Castillo; Susaeta, Gurpegi, Iturraspe (De Marcos, min. 77), David López (Muniain, min. 62); Toquero y Llorente (Joseba Etxeberria, min. 83).

MÁLAGA CF: Munúa; Gámez, Stepanov, Iván González, Mtiliga; Valdo, Benachour (Toribio, min. 81), Apoño, Duda; Obinna (Juanito, min. 93) y Caicedo (Baha, min. 71).

GOLES:
1-0 Min. 4: Toquero gana la acción a Iván González y bate por bajo a Munúa.
1-1 Min. 18: Duda sorprende a Iraizoz con un gol olímpico.

ÁRBITRO: Rubinos Pérez, del Comité Madrileño. Mal.
Mostró tarjeta amarilla a los rojiblancos David López e Iturraspe, y a los visitantes Benachour, Caicedo, Gámez, Iván González, Munúa, Obinna y Valdo.

INCIDENCIAS: Alrededor de 30.000 espectadores en San Mamés.
Tarde-noche fresca y lluviosa, y terreno de juego en buenas condiciones.


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