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El Athletic cae con las botas puestas ante el todopoderoso Barsa
Bojan fue una pesadilla para la zaga rojiblanca.

El Athletic cae con las botas puestas ante el todopoderoso Barsa



ATHLETIC  |  sábado, 03 de abril de 2010
 
El Nou Camp sigue siendo territorio tabú para el Athletic. En realidad, lo es para casi todos los equipos que visitan el coliseo azulgrana desde que el club catalán alumbró este nuevo dream team. Ayer, aun sin algunas de sus estrellas más rutilantes, el todopoderoso Barsa infligió un severo correctivo al conjunto de Joaquín Caparrós, que, no obstante, completó un digno partido teniendo en cuenta el enorme potencial de un adversario que estaba obligado a ganar para mantener su particular duelo con el Real Madrid. No en vano, el 4-1 que reflejó el marcador final se antoja un castigo excesivo para los rojiblancos, que purgaron así sus errores tanto a la hora de definir como de cerrar los caminos hacia la meta de Gorka.

Caparrós había anunciado que su equipo iría al Nou Camp sin complejos, y la verdad es que los leones dieron la cara con un planteamiento ambicioso que sorprendió a más de uno. El Athletic ocupaba bien los espacios, presionaba con intensidad en el centro del campo para impedir que los jugadores culés se desenvolviesen con comodidad en esa zona y trataba de salir con el balón jugado en busca del marco azulgrana. De hecho, suya fue la primera llegada con cierto peligro del partido. Markel Susaeta, el mejor león anoche, disparó raso desde la frontal y la pelota se marchó muy cerca del palo derecho de la portería defendida por Valdés.

El Barcelona, que jugaba con un once plagado de novedades, se las veía y se las deseaba para hacerse con las riendas del encuentro. A los de Guardiola les costaba reconocerse en ausencia de peloteros como Xavi e Iniesta. Tampoco el sancionado Alves era de la partida, al igual que Ibrahimovic, que sufrió una inoportuna lesión en el calentamiento. Sin embargo, ahí estaba el joven Bojan Krkic para reemplazarle con plenas garantías. Que se lo pregunten al Athletic, que una vez más acabaría sufriendo las consecuencias del derroche de talento del delantero hispano-serbio. Y es que, a pesar de los pesares, el Barcelona encaraba el clásico con un bloque de lujo, sellado atrás con la presencia de internacionales como Víctor Valdés, Puyol, Piqué o Abidal, y con un doble pivote muy sólido formado por Busquets y Touré Yaya. Más arriba, Jeffren y Maxwell ocupaban las bandas, con Messi liderando las operaciones ofensivas en la media punta, y Bojan ejerciendo de estilete como único delantero específico.

También Caparrós dispuso una alineación novedosa que incluía algunas modificaciones interesantes. Koikili ocupaba el lateral izquierdo en detrimento de Castillo, David López regresaba al interior derecho, Gurpegi se incrustaba en el eje del medio campo para acompañar a Javi Martínez y Susaeta se situaba por detrás de Llorente haciendo las funciones de media punta. Con esta fisonomía y una actitud encomiable, el Athletic fue capaz de jugar de tú a tú al Barsa durante los primeros 20 minutos. Basta con decir que el único acercamiento serio de los de Pep Guardiola en esta fase del choque fue un disparo de Maxwell desde fuera del área que se marchó ligeramente desviado.

En el 21, llegó el primer gran susto para el conjunto bilbaíno. Bojan protagonizó una bonita jugada personal por banda derecha que Messi no acertó a culminar cuando estaba completamente solo en boca de gol. De todas formas, el juez de línea levantó la bandera invalidando la acción por fuera de juego del astro argentino. Poco a poco, el Barsa empezaba a imponer su juego, y no tardó en hacer valer también su tremenda pegada. Corría el minuto 27 cuando Abidal se internó en el área por la izquierda para meter un balón al segundo palo entre la defensa y el portero que Jeffren empujó a gol.

El cuadro catalán tenía ya el partido donde quería. Estaba por delante en el tanteador, llevaba la iniciativa en el juego y movía el cuero con fluidez. Sin embargo, el Athletic no arrojaba la toalla y cerca estuvo de igualar el encuentro apenas diez minutos después de encajar el gol. Gabilondo envió un pase con mucha intención al corazón del área buscando la entrada de Llorente, pero Chigrinski tocó lo justo para evitar el remate a placer del ariete rojiblanco, que aun así dispuso de un balón franco para introducirlo en el arco culé. Lamentablemente, lo acabó impulsando por encima del larguero.

VERDUGO BOJAN

Los leones seguían vivos y el Barsa era plenamente consciente de ello. Había que tratar de matar el encuentro y a ello se aplicó Bojan Krkic, un jugador que parece tenerle tomada la medida al Athletic. En el 38, el delantero de origen serbio dibujó un excelente desmarque y se sacó un duro disparo que Gorka Iraizoz despejó a córner no sin ciertos apuros. Tres minutos después, Puyol se adelantó a Gabilondo para interceptar un comprometido pase horizontal de Javi Martínez en la zona de tres cuartos, y sirvió un buen balón en profundidad para la llegada de Bojan, que controló en el área y batió por bajo a Gorka. Admirable la naturalidad con la que el joven delantero azulgrana resolvió la acción, permitiendo a su equipo marcharse al descanso con el partido casi sentenciado.

No opinaban lo mismo Caparrós y sus muchachos, que tras la reanudación salieron con el cuchillo entre los dientes. El técnico de Utrera dejó en el vestuario a David López y Gabilondo para dar entrada a Toquero y Yeste, que no tardaron en asociarse para poner a prueba los reflejos de Valdés. El basauritarra botó un córner desde la izquierda que Toquero peinó en el primer palo, obligando al meta azulgrana a reaccionar con una mano providencial cuando el esférico parecía colarse junto al poste.

En el 51, Susaeta dio continuidad a la ofensiva rojiblanca con un centro al área que Llorente remató de cabeza por encima del travesaño ante la oposición de Piqué. Dos minutos más tarde, el centrocampista eibartarra sorprendía a la defensa culé al meter un balón de cuchara para la llegada de Javi Martínez, quien, obstaculizado por Piqué, no acertó a dirigir bien su disparo. La pelota acabaría saliendo a córner tras tocar en el central blaugrana. Acto seguido, Fran Yeste botó el saque de esquina y Carlos Gurpegi conectó un testarazo en el segundo palo que no encontró portería por poco, con Valdés prácticamente batido.

La tropa de Caparrós no se resignaba a su suerte, por mucho que enfrente estuviese el mismísimo hexacampeón. Los leones habían sacado sus garras de nuevo, pero no terminaban de asestar el zarpazo que les volviese a meter de lleno en el partido. El Barsa, por su parte, se limitaba a defenderse y a contemporizar, un tanto desconcertado por la briosa salida de su oponente. En cualquier caso, los de Pep Guardiola tienen dinamita arriba y no suelen desaprovechar las oportunidades de hacerla detonar.

En efecto, desde que Mateu Lahoz dio la orden de reiniciar el choque, el conjunto catalán tan sólo se había acercado a los dominios de Gorka en una veloz internada de Messi, que cayó en el área en presencia de dos defensores rojiblancos. Aunque gran parte de la grada pidió penalti, el propio jugador argentino, en un gesto que le honra, indicó al árbitro que no había existido infracción alguna. De modo que bien se puede decir que el Barsa liquidó el partido en su primera ocasión real de la segunda parte. La jugada nació en las botas de Xavi, que había entrado en el campo para tratar de reactivar a la escuadra culé. El de Tarrasa abrió a la izquierda ante la llegada de Abidal, que cedió al centro para Bojan y éste, tras acomodarse la pelota en la frontal, soltó un latigazo seco que se introdujo como un obús en el portal de Gorka. Era el minuto 59.

Instantes después, Mateu Lahoz empañó lo que estaba siendo una buena actuación arbitral al perdonar la expulsión a Touré Yaya, que propinó un cabezazo a Javi Martínez después de que el centrocampista navarro del Athletic le frenase con un agarrón. El colegiado valenciano, en una decisión salomónica injustificable, zanjó el lance mostrando la tarjeta amarilla a ambos jugadores.

ORGULLO ROJIBLANCO

Con todo en contra, los leones no se vinieron abajo y trataron de rebelarse ante lo que parecía una derrota cantada. En el minuto 65, Llorente cabeceó por encima del larguero un buen centro de Susaeta al corazón del área. La réplica blaugrana no se hizo esperar y resultó letal. El recién incorporado Pedro metió un centro desde la derecha al punto de penalti, donde Leo Messi, viniendo desde atrás, se anticipó a los centrales para clavar el cuero en la red.

Todo hacía indicar que el cuarto gol había laminado definitivamente la resistencia del Athletic, máxime después de que los de Caparrós se pasasen un buen rato desempeñando el papel de convidados de piedra en el rondo que efectuaban los jugadores del Barsa. Fue sólo eso, un rato de comprensible desaliento. No en balde, los leones estaban decididos a morir con las botas puestas. En el minuto 77, Yeste recuperó un balón en el medio campo y lo metió en profundidad para el desmarque de Susaeta, que resolvió con calidad su mano a mano con Víctor Valdés.

Alentados por el gol, los rojiblancos encadenaron una serie de acometidas que desarbolaron por momentos el sistema de contención barcelonista. En el 79, Markel Susaeta se coló por la izquierda y sirvió atrás para Ander Iturraspe, sustituto de un desafortunado Llorente. El pase del eibartarra al punto de penalti parecía mortal de necesidad, pero Víctor Valdés despejó in extremis el disparo a bocajarro del joven centrocampista de Abadiño. Gorka Iraizoz no quiso ser menos que su colega catalán y, un par de minutos después, sacaba una mano providencial para despejar un zapatazo de Xavi desde dentro del área. En cualquier caso, era el Athletic el que percutía con más insistencia. En el 87, Gurpegi volvía a hacer lucirse a Víctor Valdés con un disparo cruzado desde la frontal que el guardameta catalán desvió en una portentosa intervención.

No hubo tiempo para más, entre otras cosas porque Mateu Lahoz así lo quiso al aplicar un descuento ridículo. Aunque el marcador final indujese a pensar lo contrario, el Athletic había caído de manera más que digna en un escenario inaccesible para la inmensa mayoría de los equipos terrenales. El Barsa tuvo la posesión y puso la calidad, pero los de Caparrós deben felicitarse por su actitud indomable y por haber incurrido en la osadía de fabricar tantas ocasiones de gol como el conjunto culé.

No obstante, el equipo debe perseverar en un aspecto tan fundamental como la definición y corregir algunos conceptos defensivos. En este sentido, como se pudo apreciar en el primero y en el último de los tantos locales, no es de recibo que la zaga se mantenga en línea una vez que el rival ha roto por banda eludiendo el fuera de juego, ya que de este modo todos los defensas cubren la misma vía de pase dando facilidades a los delanteros que entran desde atrás. Ayer, además, los de Caparrós también mostraron algunas fisuras en el posicionamiento defensivo cuando el equipo perdía la pelota en el centro del campo. Toca trabajar para seguir creciendo.


BARCELONA: Valdés; Puyol, Piqué, Chygrynskiy, Abidal; Touré Yaya (Jonathan, min. 76), Busquets (Xavi, min. 53); Jeffren (Pedro, min. 58), Messi, Maxwell; y Bojan.

ATHLETIC: Iraizoz; Iraola, San José, Amorebieta, Koikili; David López (Toquero, min. 46), Gurpegi, Javi Martínez, Gabilondo (Yeste, min. 46); Susaeta y Llorente (Iturraspe, min. 69).

GOLES:
1-0 Min. 27: Jeffren empuja a gol en el segundo palo un pase de Abidal desde la izquierda.
2-0 Min. 41: Bojan bate por bajo a Gorka tras recibir un servicio en profundidad de Puyol.
3-0 Min. 59: Bojan marca el tercero con un zapatazo seco desde la frontal.
4-0 Min. 67: Messi aprovecha un servicio de Pedro para estampar el balón contra la red.
4-1 Min. 77: Susaeta recibe un pase al hueco de Yeste, encara a Valdés y le supera con solvencia.

ÁRBITRO: Mateu Lahoz, del Colegio Valenciano.
Amonestó con tarjeta amarilla al azulgrana Touré, y a Javi Martínez por parte del Athletic.

INCIDENCIAS: Alrededor de 78.000 espectadores en el Nou Camp, con significativa presencia de aficionados del Athletic.
Partido correspondiente a la trigésima jornada de Liga.






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