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La falta de consistencia condena al Athletic en Coruña
Javi Martínez volvió a marcar en Riazor.
(Foto: Athletic Club.)

La falta de consistencia condena al Athletic en Coruña



ATHLETIC  |  domingo, 23 de noviembre de 2008
 
El Athletic parece empeñado en sumir en la angustia a su fiel hinchada. Los de Joaquín Caparrós volvieron a la senda de la derrota en un desangelado Riazor, frustrando así la reacción experimentada en las dos jornadas precedentes. Una vez más, el equipo careció de consistencia y de regularidad en su juego a lo largo de los 90 minutos. Hubo demasiados errores, demasiadas ausencias y demasiada ansiedad como para conformar un bloque solvente capaz de traerse los 3 puntos a Bilbao.

Tampoco esta vez los rojiblancos salieron enchufados al partido, algo difícil de entender en un equipo que se jugaba tanto en el envite. Así las cosas, el Deportivo no encontró excesiva resistencia para hacerse con el control del centro del campo, donde los coruñeses disponían de una línea de cinco hombres que dificultaba sobremanera la transición del Athletic. Sin embargo, las ocasiones de gol se resistían. El primer conato de peligro no llegó hasta el minuto 14, cuando Lafita ganó la partida a Amorebieta y lanzó un disparo cruzado que se marchó cerca del poste derecho de Gorka Iraizoz.

Entre tanto, los de Caparrós parecían incapaces de cambiar de registro y, como tantas otras veces, fiaban toda su proyección ofensiva al envío de balones largos en busca de Fernando Llorente. Pero el balón era del Deportivo, entre otras cosas porque el conjunto rojiblanco lo perdía con inquietante rapidez. Y como quiera que tampoco hace falta llegar demasiado a puerta para quebrar la resistencia de este Athletic, los de Lotina encontraron el camino del gol en su segundo acercamiento serio al área rival. Corría el minuto 20. Verdú ejecutó con picardía un golpe franco lateral tratando de sorprender a Iraizoz con un chut al primer palo, pero el guardameta navarro logró repeler el esférico sobre la misma raya de gol en una magnífica estirada. De todos modos, el rechace llegó a pies de Zé Castro, quien, sin oposición alguna, empujó el balón a la red.   

A renglón seguido, y casi sin pretenderlo, el Athletic se encontró con una oportunidad inmejorable para restablecer la igualada. Mejuto González señaló un riguroso penalti por agarrón a Llorente, y Andoni Iraola asumió la responsabilidad desde los once metros. Sin embargo, Dani Aranzubia adivinó la intención de su ex compañero de equipo y desvió el lanzamiento. El gesto de rabia del guardameta riojano expresa a la perfección el cúmulo de sentimientos que se sacó de dentro en ese instante.

A partir de ahí, el choque ganó en intensidad y emoción. A ello contribuyeron además lances tan desafortunados como el que protagonizó Aitor Ocio en el minuto 27. El gasteiztarra cometió un error de bulto en su intento por controlar una pelota franca cuando era el último defensor y, para colmo, estuvo lento de reflejos a la hora de tratar de enmendar su fallo, lo que aprovechó Guardado para presentarse solo ante Gorka Iraizoz. Afortunadamente, el portero rojiblanco estuvo inspirado y detuvo in extremis los dos lanzamientos del centrocampista mejicano, al que la figura de Iraizoz se le debió agigantar por momentos hasta el punto de embotar su natural talento.   

El Deportivo, bien comandado por Lafita, Verdú y el propio Guardado, seguía manejando los hilos del partido ante un Athletic que sólo daba sensación de poder incomodar a los gallegos en acciones a balón parado. A falta de apenas dos minutos para el descanso, el conjunto de Miguel Ángel Lotina puso más tierra de por medio en el marcador, merced a un penalti tan claro como innecesario de Amorebieta sobre Bodipo. Alguien debe enseñar de una vez por todas a este chaval a controlar sus impulsos y ser más inteligente en el campo. Verdú transformó en gol la pena máxima, a pesar de que Gorka Iraizoz se estiró bien y casi llega a tocar el esférico.

REACCIÓN ROJIBLANCA

Caparrós apeló a la experiencia de Joseba Etxeberria para intentar la remontada en la segunda mitad. El de Elgoibar entró en sustitución de Garmendia, que había pasado prácticamente desapercibido, y se situó como segundo punta junto a Fernando Llorente, que una vez más fue la referencia ofensiva del equipo. El Athletic, a la fuerza ahorcan, tomó la iniciativa y ya para los dos minutos de la reanudación había dado un primer aviso. Fue en un remate de David López dentro del área que se estrelló en un defensa del Deportivo. En el minuto 49 de juego, el propio David López botó una falta desde la derecha que Llorente, adelantándose a Zé Castro, empalmó por bajo con mucha intención. El balón se marchó muy cerca del poste izquierdo de Aranzubia. Un minuto después, los rojiblancos volvían a rondar con peligro el área gallega, en una internada hasta la línea de fondo de Llorente que no encontró rematador.

Los hechos demostraban nuevamente que las lagunas del Athletic no son físicas sino de otra índole. No en vano, como ocurriera anteriormente en Madrid o Mallorca, el equipo sacó lo mejor de sí mismo en el segundo tiempo y no tuvo problemas para adaptarse al alto ritmo de juego que requería la situación. Con todo, el Deportivo pudo sentenciar el choque si Mejuto González no hubiese pasado por alto un derribo de Iraizoz a Verdú dentro del área. Y es que los de Lotina, bien pertrechados en defensa, daban muestras de su peligrosidad a la contra en cuanto recuperaban la pelota.

En el minuto 55, el Athletic acarició el gol en una jugada que partió de las botas de Javi Martínez. El centrocampista navarro mandó un buen balón en largo a Fernando Llorente, quien, tras realizar un espléndido control dentro del área pequeña, estrelló su disparo en el cuerpo de Dani Aranzubia, otra vez providencial para su equipo. La réplica vino por medio de la conexión entre Lafita y Guardado, pero el mejicano remató fuera el centro desde la derecha de su compañero. El Deportivo se desplegaba cada vez con más soltura a la contra tratando de matar el encuentro. A punto estuvo de hacerlo Mista, pero el juez de línea, con buen criterio, anuló el gol del delantero blanquiazul por claro fuera de juego.   

Cuando parecía que el Athletic se atascaba en su ofensiva, a pesar de la briosa salida de Ion Vélez y de un par de tentativas de Iraola, llegó el tanto de Javi Martínez. Orbaiz puso un balón templado desde la derecha al corazón del área y el de Aiegi, llegando desde atrás, remató al fondo de las mallas. Era el minuto 71 y quedaba aún tiempo de sobra para consumar la reacción.

El Deportivo sentía ya el aliento de los leones en su cogote y se afanó en hacer todo lo posible para dormir el partido. Lo consiguió en gran medida hasta el minuto 85, en el que los de Caparrós dispusieron de otra inmejorable ocasión para marcar. El recién incorporado Joseba del Olmo devolvió de cabeza en el segundo palo, Aranzubia no acertó a despejar en su pugna con Javi Martínez y el balón quedó muerto a pies de Llorente, que lo estampó en el cuerpo del centrocampista navarro. Fue el colmo del infortunio, puesto que el esférico se colaba irremisiblemente en la portería coruñesa. Ya en el tiempo de prolongación, con todo el Athletic volcado en ataque, el Deportivo dio la puntilla a las esperanzas rojiblancas en una contra que culminó Guardado.   

Con este nuevo tropiezo, el Athletic pierde una buena oportunidad para abandonar los puestos de descenso y reforzar la autoestima de un equipo que sigue desangrándose jornada a jornada por las mismas heridas. Hablamos de falta de solidez defensiva, de pérdida de concentración en momentos puntuales, de fragilidad mental, de inexistencia (o renuncia) de otros recursos en ataque más allá de la búsqueda de ese faro llamado Fernando Llorente… Para más inri, los rivales de “nuestra liga” aprietan. El domingo llega a San Mamés uno de ellos, el Numancia, que es precisamente el conjunto que nos antecede en la tabla. Ni que decir tiene que estamos ante una final en toda regla. La victoria nos sacaría de la UCI siquiera provisionalmente, pero cualquier otro resultado provocaría una hemorragia de pronóstico crítico. Hay que ganar o ganar.

DEPORTIVO: Aranzubia; Manuel Pablo, Piscu, Zé Castro, Filipe Luis; Antonio Tomás (Sergio, min. 64), Juan Rodríguez; Lafita (Cristian, min. 86), Verdú, Guardado; y Bodipo (Mista, min. 45).

ATHLETIC: Iraizoz; Iraola, Ocio, Amorebieta, Balenziaga; Susaeta, Javi Martínez, Orbaiz, David López (Vélez, min. 57); Garmendia (Etxeberria, min. 46) y Llorente.

GOLES:
1-0 Min. 20. Zé Castro marca a placer tras recoger un rechace de Iraizoz, que desvió sobre la misma raya de gol una falta ejecutada por Verdú.
2-0 Min. 43. Verdú transforma un penalti cometido por Amorebieta sobre Bodipo.
2-1 Min. 71. Javi Martínez cabecea a la red un centro de Orbaiz desde la derecha.
3-1 Min. 94. Contragolpe del Depor que culmina Guardado.

ÁRBITRO: Mejuto González, del colegio asturiano. Mal.
Mostró tarjeta amarilla a David López (min. 32) y Pablo Orbaiz (min. 47) por parte del Athletic de Bilbao, y a Guardado (min. 85) y Verdú (min. 92) por parte del Deportivo de La Coruña.

INCIDENCIAS: Unos 11.000 espectadores en Riazor, con una significativa presencia de aficionados rojiblancos, aunque en menor número que en años anteriores. Entre ellos, cerca de 150 peñistas de la Agrupación, que, como es habitual, organizó viaje para apoyar al equipo en A Coruña.



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